Bodas con hijos
Casarse cuando ya tenéis hijos
Cada vez me llegan más parejas que se casan con su hija o su hijo ya en casa. Y casi todas me hacen las mismas preguntas, así que las he juntado aquí con lo que he visto funcionar en las bodas que he montado. No es un manual de protocolo: es lo que os diría si me escribierais por WhatsApp.
¿Se puede celebrar una boda si ya tenéis hijos?
Sí, y no cambia nada de lo importante: ni la ceremonia, ni la fiesta, ni los papeles. Lo que cambia es el tono. Una boda con hijos ya no es la historia de dos, es la de una familia que ya existe y que celebra con todos que lo es. Muchas parejas lo cuentan así desde la invitación.
Lo primero que os diría es que os quitéis de encima la idea de que hay un orden correcto. Primero la boda y luego los hijos es una costumbre, no una regla, y cada vez veo más parejas que se casan con su hija en brazos o con dos críos corriendo por la masía. Nadie en la sala está pensando en el orden.
Lo segundo: vuestro hijo no es una complicación que hay que resolver, es el argumento de la boda. Las bodas con hijos que mejor salen son las que lo asumen desde el principio y le dan un sitio, en vez de intentar que parezca una boda de dos con un niño de invitado.
¿Qué papel darle a vuestro hijo en la boda?
El que aguante por edad. Un bebé va en brazos de alguien de confianza y ya está. De los dos a los cinco años, entregar los anillos o entrar del brazo de uno de vosotros. A partir de los seis, leer unas líneas o llevar las arras. Un adolescente puede ser quien os presente en la ceremonia o quien haga el brindis.
Sea cual sea el papel, que sea corto y que se ensaye una vez, sin hacer un drama. Y tened el plan B decidido antes: si ese día no quiere, no pasa nada, los anillos los lleva el padrino y la boda sigue igual. Un niño al que no se le obliga suele acabar queriendo hacerlo.
Pedidle a alguien que no seáis vosotros que esté pendiente de él durante la ceremonia. Vosotros vais a estar en otra cosa, y es justo que lo estéis.
¿A qué hora casarse si hay niños?
Cuanto menos tiempo pase entre la ceremonia y la comida, mejor. Una ceremonia hacia mediodía con comida después es lo que mejor llevan los pequeños: llegan descansados y comen a su hora. Si preferís la tarde, ceremonia sobre las seis, cena pronto y baile mientras aún aguantan; después, quien los cuide se los lleva a dormir.
El enemigo no es la hora de la ceremonia, es el hueco vacío: un cóctel de dos horas al sol con niños de tres años se hace muy largo. Si el aperitivo va a ser largo, que haya sombra, agua y algo que hacer.
Y ponedle las horas a la invitación. Las familias con niños se organizan alrededor de las siestas y las cenas, y necesitan saber a qué hora empieza cada cosa para decidir si vienen con los peques, con quién los dejan o hasta qué hora se quedan. Si el horario cambia, mejor que la invitación cambie con él sin que nadie tenga que reenviar nada.
¿Cómo se anuncia una boda cuando ya tenéis un hijo?
Con los tres nombres, y muchas veces con la voz de la peque. «Mamá y papá se casan» dicho por ella funciona porque es verdad y porque nadie más puede decirlo. En la invitación caben los tres nombres en la portada, una foto de familia y un texto en primera persona del niño, con su letra si ya escribe.
No hace falta que sea largo ni gracioso a la fuerza. Dos frases bastan: «Estos dos son mamá y papá. Y se casan.» O una que avise de lo que viene: «Vengo a deciros que el 22 de mayo nos vamos de fiesta, y que pienso aguantar bailando hasta el final.» Lo que la hace vuestra es que la firme ella, con su nombre al lado de los vuestros.
Yo tengo un modelo pensado exactamente para esto, que nació de una boda real contada por la hija de los novios: se llama Para tres, se abre deshaciendo un lazo, lleva la foto de familia enmarcada y hasta el formulario de confirmación pregunta si los peques se sientan en su mesa o con los padres.
¿Los niños de los invitados también vienen a la boda?
Lo decidís vosotros, y las dos opciones son normales. Si vuestra hija va a estar, lo natural es que los niños de la familia también vengan. Si preferís una boda solo de adultos, se dice claro y pronto en la invitación, con una frase amable, para que cada familia se organice con tiempo.
Si es sin niños, no os justifiquéis: «Esta vez los peques se quedan en casa; os queremos a vosotros» es suficiente. Lo que molesta no es la decisión, es enterarse tarde o a medias. Y dejad claro si hay excepciones, como bebés de pecho, para que nadie tenga que preguntar.
Si es con niños, pedid en la confirmación cuántos vienen y de qué edad. Con eso el catering sabe cuántos menús infantiles hacen falta y vosotros sabéis si necesitáis una canguro o tres.
¿Cómo hacer que los niños aguanten el día de la boda?
Con tres cosas: alguien que se ocupe de ellos que no seáis vosotros, comida a su hora y un sitio donde estar. Una animadora o un par de canguros para la tarde, un menú infantil que salga antes que el de los adultos y un rincón con mantas, colores y algo que hacer. Con eso los padres cenan tranquilos y vosotros bailáis.
La mesa de niños funciona a partir de los seis o siete años; antes, se sientan con sus padres. Preguntadlo en la confirmación en vez de adivinarlo, y el plano de mesas sale solo.
Y dos cosas pequeñas que evitan un disgusto: ropa cómoda debajo de la de la ceremonia, y un sitio tranquilo donde poder dormir a un niño a las once de la noche. En una masía suele haberlo; solo hay que pedirlo.
¿Cambia algo legalmente cuando os casáis con hijos?
Para vuestro hijo, nada. En España los hijos tienen los mismos derechos hayan nacido antes o después de la boda, y casaros no cambia sus apellidos ni la filiación. Sí hay una cosa práctica: los testigos tienen que ser mayores de edad, así que el peque no puede firmar, pero sí puede entregar los anillos.
Esto es lo general. Si vuestra situación tiene algo particular —hijos de una relación anterior, un cambio de apellidos, una custodia—, preguntadlo en el Registro Civil o a un abogado antes de la boda, no después. Yo hago invitaciones, no papeles, y prefiero decíroslo así de claro.
Si os casáis con vuestro hijo en casa
Me llamo Ruth y monto invitaciones de boda digitales desde Barcelona, una a una. Si queréis que la vuestra la cuente vuestra hija o vuestro hijo, mirad cómo queda Para tres con una familia de ejemplo, y si os gusta, escribidme con vuestros tres nombres y la fecha y os la enseño con ellos puestos antes de decidir nada.
Y si vuestra boda es por aquí, tengo escrito aparte lo que cambia cuando os casáis en Barcelona.
